Pálido y de mirada lúgubre
errante caminas
por las noches frías
sin querer divisar el rumbo.
Virtuoso y prudente
te encuentras perdido
en tu propio mundo,
olvidando, tal vez,
buscar la salida.
Laberinto de escollos
que pueden transportar
la sublime experiencia
de tu innata destreza
para descubrir el destino
y encontrar la verdad.
No hay minotauro alguno
que no puedas condenar
y redimir al mundo
con tu soberbia valentía.
Para luego marchar.
Sin embargo...
El olvido opacó
tu tremenda hazaña.
Olvido de la palabra
empeñada.
Ovillo de hilo
que guió tus pasos
a través de aquellos
corredores macabros
y así enfrentar a la bestia
mitad hombre, mitad toro.
Ovillo de hilo
que desde el principio
te ha marcado el camino.
Fue la herramienta
más valiosa que Ariadna
entregó a Teseo
para iluminar la ruta
y guiar sus pasos
de vuelta a la luz.
Aquél que negocio su ayuda
por el bendito hilo de plata,
Aquél que prometió amarla
si salía ileso del laberinto,
Aquél pagó el auxilio
de la princesa
con la más indigna perfidia,
pues luego de la victoria
entre la gloria y los laureles
olvido cumplir su palabra
y abandono a la crédula doncella
en una isla desierta...
Para luego convertirse en rey.
Algo de lo que pasa por mis ojos, de lo que mis oídos escuchan, de lo que mi piel roza, de lo que mi olfato intuye y mi alma siente...Algo de Todo queda como una huella en una hoja... Cualquier similitud con la realidad es pura, pura coincidencia. Todo los escritos propios se encuentran reservados bajo la propiedad de los derechos de autor.
viernes
Semblante
Semblante contradicción
que anidas en los seres
tajante espada afilada
que se entierra en la mirada.
Atónitos los ojos
quedan al ver éste espanto
inmóviles al acto
de una pequeña reacción.
Herida sin cura, jamás.
Oculta bajo la cúpula
de la constelación
más bella
que invisible lucha
contra el siniestro
de un pueblo
que la enfrenta,
sin más argumento
que ellos mismos
que creen, ingenuos,
superar la tormenta.
...
Crédulas estatuas,
Perezosos al sentir
despojados del amor,
sólo intentando sobrevivir.
que anidas en los seres
tajante espada afilada
que se entierra en la mirada.
Atónitos los ojos
quedan al ver éste espanto
inmóviles al acto
de una pequeña reacción.
Herida sin cura, jamás.
Oculta bajo la cúpula
de la constelación
más bella
que invisible lucha
contra el siniestro
de un pueblo
que la enfrenta,
sin más argumento
que ellos mismos
que creen, ingenuos,
superar la tormenta.
...
Crédulas estatuas,
Perezosos al sentir
despojados del amor,
sólo intentando sobrevivir.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)