lunes

Prueba


Vivimos en una búsqueda constante, nos encontramos y desencontramos con nosotros mismos. Sentimos desazón, soledad, encontramos compañías y desaciertos. Cometemos errores e intentamos aprender de ellos. Es una búsqueda insoslayable por sentirnos vivos y vivir, es buscar una aguja en un pajar.        

Ese nexo de causalidad que es la vida, en la cual actuamos  movidos por una causa que produce algún efecto que desconocemos ... Y me pregunto: por qué uno entre tantos, por qué una mirada te cautiva, por qué una voz te seduce, por qué un recuerdo nunca se olvida.

Y nos ponemos a prueba nuevamente con aquel ser que creíamos perdido, aflorando sentimientos que estaban escondidos, guardados... para quién sabe qué! Y la duda hace mella, porque nos incita a pensar, a imaginar, a preguntarnos a nosotros mismos, por qué vos? Por qué tu voz nuevamente en mis oídos susurra y me inquieta? Por qué sacude mis instintos y me seduce?

Por qué siento conocerte tanto? Y me da miedo seguir pensando,  porque quiero ser cauta, pero con vos no puedo. Te imagino en mi mundo, me imagino en tu universo, recordándote pase lunas y soles, te busque en vano en cada beso, en cada aliento y el vértigo que ayer me dieron tus besos, tu mirada, tus manos al rozar mi piel…hacen que me pierda y me incitan a seguir una intuición que reaviva en mi todo aquello que creí dormido, y no deja de ser bello el sentir, el querer, el soñar contigo, aunque no deje de ser un sueño.

Y así me dormito en mi almohada, acurrucada de lado,  dando vueltas en mi cama…pensando qué no soy yo tu destino, aunque bien quisiera y cierro los ojos, me imagino a tu lado, rodeándome con tu brazos, en silencio, sin razonamientos ni especulaciones. Solos vos, yo y el universo.

martes

Quiero ser una analfabeta del amor


Quiero ser una analfabeta del amor,

 no entender de poetas ni poesías

De acertijos y estrategias …

Una analfabeta de sentidos,

de palabras sin letras,

mudas y en silencio.

Analfabeta de ilusiones sin rumbo,

de universos dispares y cielos sin estrellas

Necesito no saber leer,

ni pronunciar,

ni sentir,

ni palpitar,
 
¡Ni Sentir!

No saber idioma alguno

que me acerque hasta tus labios húmedos

¡Necesito no saber!
 
y que la triste ignorancia 
 
me aleje, que me abstraiga de ti.

 

Un ti que no conozco.

Un ti que se esfuma

como se esfuma tu rostro

que construí en poesía,

con el soplo de mi aliento.

 
Finalmente  soñé  y  alcancé tu ser.

Con tu rostro, tus facciones

Con tus manos, tus dedos

y los míos, luchando, jugando…
 
esculpiendo tu figura, suave.

Tus caricias en mi espalda

Con tu boca, tus labios y tu lengua

Susurrando versos en mis oídos.
 
Dormimos y no dormimos 
 
de ensueños y gemidos
 
Hasta el alba. 

 

Y desperté,

Y ya nada era cierto.

 

 

miércoles

Corrí sin caminar y volé sin ser Ave.


Probablemente he sido fría al amar

en metamorfosis de sentimiento sufrido.

Los que han besado mis manos

no han, jamás, sentido la tibieza

de mis labios.

He vivido para controlar emociones

sin estremecerme en el limbo

de la pasión.

He corrido de prisa

sin rumbo,

descalza,

desnuda,

desprovista de llanto por el martirio

de la desolación.

Ansiando descubrir la eternidad,
me inmole.
Corrí sin caminar y volé sin ser ave.


Escarbando lo más profundo

de mi ser, extirpe las heridas

de mi piel.

Encapsulando mi corazón

en el baúl de los recuerdos.

Sin quererlo fui presa

de mi coraje,
fui víctima

de mi egoísmo.

Corrí sin caminar y volé sin ser ave.

Perecí en el desparpajo

de una inagotable quimera

hasta desaparecer.

Cayendo en lo terreno

con un estacazo en el alma.

…porque quise volar

    Y volé sin ser ave

     ¡Caí, Caí, Caí!

En mi voluntad de hierro.

Abatida contra mi misma

convertida en un cuerpo

           sin alma.

Y fue cayendo y cayendo fue

que descubrí tu nombre

en una noche

condenadamente gris.

Y te sentí…sin tocarte.

Y te toqué…sin sentirte.

Y exhale tu aliento

lejos de tus labios.

Me estremecí ante tu poesía

Y oí tu voz agitada,

mientras en sueños

te susurraba al oído.

¡Y volé contigo sin tener alas!

Y deseé amarte

Aunque lejos de mi estabas.

FUGA


El hombre desprovisto del mar

Prófugo, naufrago, disolúto

sin un sol, huyendo hacia constelaciones

de ensueño...

El hombre en soledad, sólida, solícita

incongruente, sobreviviente

inconsciente.

El hombre en ausencia de un cielo

sin crepúsculo y sin madre efímera,

El hombre, incapaz con el olvido

como un eremita, cavando un mundo profundo

un habitáculo, húmedo, único

descartando toda posibilidad de dar 13-1-13

He sido:
El agua que escupe la gárgola de Notredamme
he sido ceniza del ritual holocausto
he sido el viento que abrió el mar en dos
pero jamás me podrán llamar Dios.

AUTOR: FAUSTO RUBBOLI
encontrarelcamino@hotmail.com
 

lunes

Acis y Galatea.


Galatea, una de las más dulces y soñada de las Nereidas, sentía vivo afecto por Acis, un pastor que también la amaba tiernamente.

Pero otro ser había concebido por esta ninfa una ardiente pasión: Polifemo, el más horroroso de los cíclopes. Tenía la altura de una montaña, su boca se extendía hacía las orejas y en medio de la frente surcaba su único ojo, con el que veía y controlaba todo lo que sucedía a su alrededor.  Era un ser temido, cuenta la fábula que se situaba en los caminos mas apartados a la espera de que por allí pasase algún viajero, lo atraía hacía su antro y mientras dormía, inerte,  a causa del olor que destilaba su morada, lo ahogaba devorando sus miembros palpitantes aún.


Polifemo con ese aspecto pavoroso y carácter siniestro, sintió nacer un férvido y vivo amor por Galatea. Pensó que llegaría a ser correspondido y aquel puso en juego todo lo que en sus manos estaba para agradarle y convertirse en afecto a su amor. Modulaba dulces aires con su instrumento de siete tubos, que el mismo había creado para impactar a la doncella y frecuentemente se arrodillaba devotamente frente a la gruta donde la ninfa vivía para consagrarle su eterno amor.

 
Pero Galatea había ya prometido su eterna amistad a Acis y fue un día, aquel siniestro día en el cual el perturbador ser vagaba por las orillas del mar triste y soñador, que diviso al pastor. Exasperado al verle, lanza un grito de ira y venganza. Galatea al escuchar tan aturdidor grito se esconde bajo las aguas, Acis huye y se esconde tras unas cañas, pero Polifemo tan astuto y ladino descubre a su rival, toma entre sus garras un enorme peñasco y lo lanza con toda su furia contra la frente del pastor, causándole su muerte.

 
Presa Galatea ante tremenda tragedia, no pudo contener la desesperación de aquella  partida tan cruel,  y desahuciada,  su cálido rostro se deshizo en llanto y no pudiendo restituir a su amado la vida, lo convierte en el río que lleva su nombre, atravesando las comarcas de sicilianas.

Será que tenemos miedo a Amar.


Será que tenemos miedo a amar, a ser correspondido, será que tenemos temor al sufrimiento y buscamos la salidera más fácil para huir ante la más mínima posibilidad de asomo.

¿Será que somos seres débiles o egoístas?

¿Será que el sexo accesible a la luz de cualquier persona, le ha quitado ventaja al amor…a ese viaje que se construye y se vive a través del tiempo?  ¡No lo sé! Sólo sé que uno elige Ser o Estar, Ver o Mirar, Escuchar u Oír, Tocar o Sentir. Amar o No.

¿Será que debemos elegir un Alma desatada, para domarla en un océano de luz?

Y distinguirla entre muchas otras.

Existes variantes, Almas Sensibles, Almas Estoicas, Almas Muertas…

Almas Sensibles que se encuentran en el camino de la búsqueda sin fin, de la utopía sin respuesta, alejadas de la necedad del hombre. Solitarias. Almas que cuestionan el espacio y la forma, el sentido de unos versos. Distantes no dejan de mirar su interior y sentirse diferentes del resto de los hombres. Hacen un trabajo enorme por pertenecer al género…, pero no pueden, simplemente porque su naturaleza es otra.

Almas Estoicas…rudas, paralizadas en el tiempo, caminan siempre y no dejan de hacerlo, lo que no saben o no quieren saber es que siempre están en el mismo lugar. Se creen libres, pero son esclavas de sus propios pensamientos. Se encuentran atadas y sin rumbo alguno. Paralizadas en movimientos circulares, porque llegan siempre al mismo punto de partida. Su egoísmo.

Almas Muertas que ya no tienen retorno, cronológicamente almas viejas en cuerpos jóvenes, sin voluntad de cambio, sin fe, sin arraigo. Sin primaveras, sin otoños, sin luz… ajenas por su propia voluntad a ser amadas, a ser correspondidas. Lejanas a sentir una caricia, lejanas se ahogan en la ficción de un universo estéril, de un mundo coloquial y se adaptan a ello.

A diferencia de las otras especies, no sienten vacío porque se creen llenas y arrogantes, desprecian a las demás criaturas, ya que nunca han descubierto la sensibilidad de pensamiento, no entra en su vocabulario este género, son avasallantes e incrédulas.

Asimismo elijo estar en el anonimato de los sentimientos, de la libertad de espíritu, recorrer el camino de la sensibilidad pura, del error y su causa, de las preguntas, del pensamiento. aunque caiga presa de la soledad, al menos yo elegiré Estar.

 
En la convicción de que siempre hay algo supremo y mágico en una mirada.

domingo

ORFEO Y EURÍDICE

El amor, desengaño, la soledad, traición… han inspirado las más grandes obras.

El dolor es esa palabra mayúscula que da la premisa exacta para componer una sinfonía suprema, una imagen en un paño, palabras escritas en un libro que a medida que leemos hace que se desprendan lágrimas de aquel dolor, que el autor describió con tanta vehemencia y significancia, que nos remontamos a nuestro interior y lo contemplamos con la imaginación, como los protagonistas de esa historia viva en letras.

Aprendemos a oír las notas más suaves de una sinfonía, un adagio di Molto, como suspiran las notas de las cuerdas, como se comunican entren ellas y vibran y nos hacen vibrar de emoción, de sentimientos encontrados y opuestos, en ocasiones hasta violentos. La ligereza de golpes de arco nos trasmutan a otros universos y nos hablan en otro idioma, un idioma sin fronteras, ni limites… una lengua celestial que no todos los seres tienen el privilegio de entender, de gozar.
Y pasan los movimientos en cascadas de notas, que imploran, que desean, que nos gritan y se adormecen en nuestros oídos hasta hacerse imperceptibles… para arrancar con el arrebato de la pasión, de la excitación hacia un nuevo horizonte, en un crescendo majestuoso irrumpiendo en todos nuestros sentidos… y violines que suenan en las posiciones mas agudas preguntándose ¿Por qué no llego a tiempo aquella mujer? ¿Por qué no fue mía? ¿Por qué la dejé ir?

ORFEO

La música el arte más maravilloso, más conmovedor que pueda existir.
El arte que te da la vida en una nota y en otra te la saca desgarrándote lo más profundo de tu ser.

¿Quién mejor que El para dar cátedra a ésta lección?

  Fue la música, su descanso de alma, cuando sonaba la flauta o las cuerdas de su lira, los ríos nacían a sus pies para escucharlo, las fieras se acercaban enternecidas con sus acordes. Sus melodías eran mágicas y su voz unida al sonido de sus instrumentos cautivaba los sentidos,  tanto a los hombres, como a los dioses del Olimpo que bajaban a su encuentro para admirarlo y escuchar su talento.
  Las ninfas de los montes enamoradas de sus encantos, deseaban tenerlo y hacerlo suyo, incondicionales, devotas… hacían lo imposible para intentar robarle una caricia, una mirada.

Pero solamente una tuvo esa dicha, Eurídice, cuya modestia igualaba sus encantos. Sólo ella le pareció digna de su amor y fue así tiernamente correspondido. Fueron el uno para el otro, mientras duro. Ya que la felicidad de aquellos amantes no fue eterna y los hechos que cuenta ésta fábula hicieron que la ninfa más bella encontrara la muerte, rápidamente, pues fue mordida por una serpiente mientras paseaba por los bosques.

Orfeo ante este lamentable suceso quedó inconsolable, ya que su amor había partido hacía tierras extrañas. Intento por todos los medios implorar, ablandar a las divinidades del cielo, sin éxito alguno. Entonces y al ver que no tenía alternativa, no dudo en descender a los infiernos y suplicar del dios de los muertos que le devolviera a su querida amada.
Y fue así que continúo su camino por las riberas del Estigio clamando con su música celestial, con acentos tan dulces y enternecedores que los habitantes de las tinieblas no pudieron contener sus lágrimas ante tal desgracia y la desesperación de aquel hombre intentando recuperar a su amada.

Hasta el mismísimo Plutón se sintió conmovido y llamo a Eurídice que se hallaba solitaria entre las sombras y le concedió a la ninfa partir con Orfeo, pero bajo la condición de que él no volviera la cabeza para mirarla hasta que hubiera ella rebasado los confines del reino de los muertos. Aceptó y fue camino a su amado superando todos los obstáculos que podían obstruir su retorno.

  Estaba ya a punto de ver la luz de los cielos, la claridad del sol acentuaba su belleza, cuando Orfeo, olvidando su promesa que había jurado cumplir, y cediendo a la impaciencia de poder contemplar a su mujer… ¡Impaciencia muy digna de perdón, si los infiernos supiesen perdonar!, cuando ya sólo estaba a un paso de tenerla, vencido por su Amor, se detiene y mira hacia atrás… y en el acto Eurídice le es arrebatada. Ella le tiende sus brazos para que la rescate de las tinieblas, él quiere abrazarla, pero no puede… sólo estrecho un poco de vapor que al instante se diluyó entre sus manos. Sólo logra escuchar un largo suspiro y un adiós Eterno.

Anonadado, vencido su amor ante esta nueva desgracia, inundado sus ojos en lágrimas y consumiéndose en el dolor pasó días y noches sin probar alimento alguno e intentando en vano penetrar, por segunda vez, en la mansión de los muertos, pero fue censurado en la barbarie del abismo y no tuvo una segunda oportunidad. Orfeo subyugado y rendido en su sufrimiento emprende su vuelta, sin otra compañía que los animales y fieras que con su música amansaba.

  FIN.