La noche, a
veces, se hace espesa.
Bruma.
Humo.
A veces te
tengo y a veces no.
Se
convierte en alondra
Y vuela.
Más allá
del desierto
Un oasis
En tu cama.
Donde los
cuerpos se confunden
La piel,
El deseo,
Los besos,
tu lengua, mi lengua
Entrelazadas...
Tu dedos tallan
cada milímetro de mi cuerpo
Y tu mirada
exhausta
Y mi mirada
ávida de vos Sí, de vos.
Espera
caprichosa
La antesala
al limbo.
Y el sudor
nos envuelve
En una
atmósfera húmeda
De suspiros
agitados,
Mientras
los latidos hacen música
Y agudizan
los sentidos.
La rebeldía
me subyuga
Porque en
esa noche
Me siento
tuya.
Porque mi
mente
Se emancipa
de mi cuerpo.
Porque más
allá del desierto
… Hay un
oasis