martes

Te extraño

Hoy, por sobre todo, te extraño
A vos.
Íntegro.
Tu voz…tus bromas y tu risa
Nuestras risas.
Extraño tus ojos, tu mirada
A veces cansada, ilusionada…
Tu mirada tierna.
Extraño tu desorden
Tu cama sin hacer
Extraño el llegar y tenderla
Y  destenderla luego
Para volver a estirar las sábanas…o no.
Tus flores, tu jardín, tus ventanas, tu sol
Y tus nubes.
Tu energía
Tus verbos.
Tu cuerpo
Tu cuerpo sobre el mío
Tu cuerpo dentro de  mí cuerpo
Tu cuerpo al lado del mío
Tu cuerpo junto a mi cuerpo,
Dormidos
Abrazándonos
Acariciándonos
Mirándonos
Inspirando tu respiración
Callados.

Hoy sí, te extraño… en un todo
Comprensible para locos
Que simplemente aman.

Entre mi cuello y mi pecho
Te extraño,
Se siente como una angustia
Retenida,
contenida, que late y late y late.
Y se convierte en vacío
Cuando te quiero tocar
Y no estas.

Entre mi pecho y mis caderas
Te extraño
Se siente como ansiedad
Por estremecerme en tus brazos
Por sentirte latir…tu piel
Sentir tu calor.


Y de mis caderas a mis pies.

      También Te  Extraño        

sábado

Muchos Sustantivos...


Muchos sustantivos y pocos adjetivos
que se escurrían sobre miradas
cuando las manos se juntaban
en un pasaje oscuro
de una calle poco transitada.

 Un lenguaje de señales
que no comprendieron.

El ritmo de un jugoso corazón 
La brisa de aquellos atardeceres
Rojos
Amapolas
y un reloj que a su lado
detenía el tiempo disipando miedos,
escondiendo agobios.
 Mientras el amor los hacía y deshacía a su antojo.
Mientras sus cuerpos eran envueltos en paños de sudor
y luchaban inmersos
en la agonía de miradas,
de roces secretos,
en atisbos desmesurados,

 … Ella le hacía el amor
Mientras lo contemplaba
en quietud
en pausa exquisita 

       delicada

 … Ella le hacia el amor
Con sus ojos
Con su silencio
Con su boca
Con sus demonios
Con su luz.
La música sonaba en su alma
cuando aquellas enérgicas manos
no la soltaban de su mundo.
Cuando agazapados se encontraban
y se desataba con vehemencia
la pasión….de aquel dulce tormento
que fue.
Y esa melodía… Imperceptible
a  oídos de cualquier ser
sólo ella la escuchaba
retumbar 
estremecer  su alma.
Y difícil fue quererlo…
En aquella relación 
de tantos sustantivos

Y textuales caricias.