Muchos sustantivos y pocos adjetivos
que se escurrían sobre miradascuando las manos se juntaban
en un pasaje oscuro
de una calle poco transitada.
Un lenguaje de señales
que no comprendieron.
El ritmo de un jugoso corazón
La brisa de aquellos atardeceres
Rojos
AmapolasLa brisa de aquellos atardeceres
Rojos
y un reloj que a su lado
detenía el tiempo disipando miedos,
escondiendo agobios.
Mientras el amor los hacía y deshacía a su antojo.
Mientras sus cuerpos eran envueltos en paños de sudor
y luchaban inmersos
en la agonía de miradas,
de roces secretos,
en atisbos desmesurados,
… Ella le hacía el amor
Mientras lo contemplabaen quietud
en pausa exquisita
delicada
… Ella le hacia el amor
Con sus ojos
Con su silencio
Con su boca
Con sus demoniosCon su luz.
La música sonaba en su alma
cuando aquellas enérgicas manos
no la soltaban de su mundo.
Cuando agazapados se encontraban
y se desataba con vehemencia
la pasión….de aquel dulce tormento
que fue.
Y esa melodía… Imperceptible
a oídos de cualquier ser
sólo ella la escuchaba
retumbar
estremecer su alma.
Y difícil fue quererlo…
En aquella relación
de tantos sustantivos
Y textuales caricias.
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