lunes

BRUMA


La noche, a veces, se hace espesa.
 
Bruma.
 
Humo.

 
A veces te espero, a veces no.

A veces te tengo y a veces no.

 
Una flor, una caricia

Se convierte en alondra

Y vuela.

Más allá del desierto

Un oasis

En tu cama.

Donde los cuerpos se confunden

La piel,

El deseo,

Los besos, tu lengua, mi lengua

Entrelazadas...

Tu dedos tallan cada milímetro de mi cuerpo

Y tu mirada exhausta

Y mi mirada ávida    de vos   Sí, de vos.

Espera caprichosa

La antesala al limbo.

Y el sudor nos envuelve

En una atmósfera húmeda

De suspiros agitados,

Mientras los latidos hacen música

Y agudizan los sentidos.

 

La rebeldía me subyuga

Porque en esa noche

Me siento tuya.

Porque mi mente

Se emancipa de mi cuerpo.

 

Porque más allá del desierto

… Hay un oasis

 

 

sábado

Colibrí


Uno de los atardeceres más bellos

 y sin vos.

El cielo se tiñe de un color purpúreo

una mezcla de ocre y ambarino,

por sectores parece sereno y calmo

y en otros enfurecido.
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Un colibrí se posa en mi ventana

para endulzarme con su canto

y susurrarme al oído:

“Niña no estés triste, aprende a volar.

 Niña no llores por lo que no fue, aprende a soñar.

 Aprende que el amor sólo brilla en la luz.

 Niña, no estés triste”

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Luna llena en el adiós.

Luna de glorias, de placeres

y de penas.

Luna de incógnitas y sin respuestas

y una azucena cae del cielo

entre lluvias y primaveras

entre  jazmines y orquídeas.

Agua en gotas.

Lágrimas.

Agua de lluvia y de mar

y el olor a sal

Inunda mis sentidos.

Ríos.
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El alba y el cantar del ave

nuevamente,

que mi sueño vigila

mientras recita un dulce verso

que dice:

“Niña no estés triste.

Camina

Cree

El amor es placer

Y no sacrifício”

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Se siente cálido el despertar

…  en penumbras aún y

recuerdo mi apacible sueño

del colibrí en mi ventana

con su cantar tan bello

 y sus colores brillantes

que  cómo si me conociera

me susurraba versos,

mientras mi sueño cuidaba,

versos que ahora estremecen mi alma

y pienso entre melancólica…. Serena
 
 
      ¿Debe ser Así?

 
                                      

 

 

 

 

jueves

ORIÓN...ENTRE LA VANIDAD Y LA SOBERBIA


Dotado de hermosura, agraciado por los dioses, cazador perseverante.

Descollaba entre todos los hombres de su tiempo, no sólo por su belleza soñada sino también por su fuerza. Se dice que cuando Orión caminaba por entre las aguas de los mares sus hombros sobresalían por sobre estás.

Era un ser que arrasaba cuanto obstáculo se le cruzaba en su camino, sin piedad ni miramientos. Tanta era  la  belleza y la  fuerza que desplegaba en cada hazaña que ningún mortal podía igualarlo.

Por esas cualidades que le fueron obsequiadas, es Diana diosa casta de la caza, como la llamaban en la Tierra, mientras que en el Cielo su nombre era Luna y en los infiernos Proserpina, que lo elige para formar parte de su séquito. Ella siempre acompañada de animales salvajes, mujer fría ante Sol pero por  las noches su luz encandilaba el universo, los cielos se abrían a sus pies y las estrellas encandilaban hasta la ceguera, si alguien osaba poner los ojos en Luna.   Ella  iluminaba con genio  las  prolongadas vigilias de luchas y victorias que Orión desplegaba y es así que se convierte en su protectora encomendándole tremendas proezas.

Admirado, elogiado, envidiado por todo mortal… su suerte parecía nunca acabarse.

Sin embargo en estas historias de epopeyas la suerte se agota y el mortal más fuerte y osado cae en su propio ego, pues la vanidad termina por tragarlo.

Sus ínfulas aumentaban cada día mas, se jactaba que no había monstruo alguno en la Tierra que no pudiese dominar, ni los más feroces animales, ni tigres, panteras o leones eran capaces de producirle espanto alguno.

Su vanidad fue su ruina y la Tierra se sintió desafiada al ver tanto envanecimiento, encargándose con audacia e inteligencia de concluir su vehemente viaje.

¿Cómo lo hizo? Mandó un simple escorpión que con una pequeña mordedura le causó la muerte.

Diana abatida, desconsolada por la muerte de su más intrépido cazador irrumpió en un llanto inagotable, aumentando los caudales de mares y océanos. Hasta que ya agotada decidió tenerlo por siempre a su lado en las noches y lo transportó al Cielo, colocándolo entre los astros más importantes del universo.


Hoy Orión una de las más brillantes constelaciones del firmamento resplandece junto a Luna, hasta el fin de los tiempos.


FIN.

domingo

Hombre Roca


                                                                           

Después de algunos años en los que una mujer se convierte en dueña y encargada de  atravesar sola la vida,  tropieza con ciertos hombres de naturaleza disímil en algunos aspectos y en otros semejantes. En ocasiones repitiendo patrones.

Desde un primer momento, desde una primera mirada intuimos si congeniaremos con ellos o bien quedarán en el olvido.

Existe en nuestras elecciones un patrón que  puede repetirse, consciente o inconscientemente, todo se halla en el laberinto de nuestras mentes a veces explorado,  otras no tanto. Nos vamos conociendo, indagando nuestro lado de mujer. Eligiendo. El miedo, la inseguridad, el fracaso…no son letras vacías completan un gran espacio en nuestras elecciones, buenas o malas y frecuentemente paralizan o nos someten a actos discordantes con lo que realmente queremos o necesitamos.

Hoy particularmente voy a intentar escribir, subjetivamente, por sus especiales características acerca del “HOMBRE ROCA”. Un hombre poco común, singular dentro de todos los plurales, un hombre que merece la pena hacer una pausa que nos aproxime a su ser. 

Cautiva con pocas palabras porque dice menos de lo que sabe y con frecuencia sus actos contradicen lo que con su lengua afirma, confunde por momentos y por momentos te embriaga con un silencio o con una palabra en trance que te sacude el alma.

Suele tratarse de hombres mezquinos, individualistas en ocasiones narcisistas y probablemente incapaces de sentir, por elección. Yo lo llamo "libre albedrío".

Su rigidez es la premisa de todas las incógnitas, no permiten que nada ni nadie interfiera o haga tambalear sus estructuras, se interponga en ellas y las dilate mas tiempo del que su cronómetro mental les permita.

Si por esas “causalidades” de la vida advierten la remota posibilidad de que su camino se bifurque, es allí donde sobreviene el conflicto. Porque sus objetivos son tan fuertes y su corazón a veces débil y poco explorado, que no dan lugar o espacio alguno para crear un óleo en la gama de los grises.

El acercamiento al sexo opuesto lo hacen teniendo como protagonista al sexo, siendo esta la forma más cómoda por la cual se relacionan. Unión de sustancias que se sumergen y penetran los instintos mas feroces y audaces del erotismo.

Cautivan, encantan y te desencantan con una honestidad brutal al mejor estilo de “a mi no me pasa” y caemos en el flagelo de la  certidumbre, de aceptar las reglas y jugar, jugar hasta un posible jaque mate.

Ahora ¿qué de esas personalidades nos seducen? ¿estaremos preparadas para jugar ese juego, nos arriesgamos? Porque ellos se saben libres, pero están presos de dejarse llevar, de dejarse sentir, de dejarse querer. Corren por un camino distinto. Ellos escalan hacia la cima,  esquivando obstáculos, dejando en el llano  cualquier tipo de emoción o estremecimiento.

¿Los paraliza el miedo a sufrir? ¿son almas estoicas?, creo que no.  Intuyo que son almas sensibles, muchas veces más sensibles que la generalidad, inteligentes, aunque en ocasiones huraños y meticulosos. Con temores y turbaciones que ignoramos...porque las puertas están cerradas para internarse en la oquedad de su mundo. 

Despiertan emociones aunque no reparen en ello,  porque son “hombres roca” y nada penetra, nada inmuta su ritmo, corren por un sendero difícil de alcanzar, al menos para nosotras, nosotras mujeres opuestas.....mujeres algodón.

Su misterio conmueve,  atraen cuando te arrancan una sonrisa, cuando en la cama se hacen niños y se abrigan a tu lado. Enternecen si te demandan una caricia, emocionan si te la obsequian, el cuerpo tiembla de placer cuando  la piel queda al desnudo, se sienten, vibran y palpitan.  

Es sencillo quererlos, pero  muy difícil es escalar sus muros.

Más el tablero esta en la mesa, las piezas se mueven y las hipótesis son contadas, nos movemos hacia un jaque, hacemos tablas, pero jugamos el partido dejando un final abierto.

Aunque sepamos internamente que no somos, nosotras, la mujeres indicadas para esta clase de hombres.


FIN.-