Después de algunos años en los que
una mujer se convierte en dueña y encargada de
atravesar sola la vida, tropieza
con ciertos hombres de naturaleza disímil en algunos aspectos y en otros
semejantes. En ocasiones repitiendo patrones.
Desde un primer momento, desde una
primera mirada intuimos si congeniaremos con ellos o bien quedarán en el
olvido.
Existe en nuestras elecciones un
patrón que puede repetirse, consciente o inconscientemente, todo se halla en
el laberinto de nuestras mentes a veces explorado, otras no tanto. Nos vamos conociendo,
indagando nuestro lado de mujer. Eligiendo. El miedo, la inseguridad, el
fracaso…no son letras vacías completan un gran espacio en nuestras elecciones,
buenas o malas y frecuentemente paralizan o nos someten a actos discordantes
con lo que realmente queremos o necesitamos.
Hoy particularmente voy a intentar
escribir, subjetivamente, por sus especiales características acerca del “HOMBRE
ROCA”. Un hombre poco común, singular dentro de todos los plurales, un hombre que merece la pena hacer una pausa que nos aproxime a su ser.
Cautiva con pocas palabras porque dice menos de lo que sabe y con frecuencia sus actos contradicen lo que con su lengua afirma, confunde por momentos y por momentos te embriaga con un silencio o con una palabra en trance que te sacude el alma.
Suele tratarse de hombres mezquinos,
individualistas en ocasiones narcisistas y probablemente incapaces de sentir, por elección. Yo lo llamo "libre albedrío".
Su rigidez es la premisa de todas
las incógnitas, no permiten que nada ni nadie interfiera o haga tambalear sus
estructuras, se interponga en ellas y las dilate mas tiempo del que su
cronómetro mental les permita.
Si por esas “causalidades” de la
vida advierten la remota posibilidad de que su camino se bifurque, es allí
donde sobreviene el conflicto. Porque sus objetivos son tan fuertes y su
corazón a veces débil y poco explorado, que no dan lugar o espacio alguno para crear un óleo en la
gama de los grises.
El acercamiento al sexo opuesto lo
hacen teniendo como protagonista al sexo, siendo esta la forma más cómoda por
la cual se relacionan. Unión de sustancias que se sumergen y penetran los instintos mas feroces y audaces del erotismo.
Cautivan, encantan y te desencantan
con una honestidad brutal al mejor estilo de “a mi no me pasa” y caemos en el
flagelo de la certidumbre, de aceptar
las reglas y jugar, jugar hasta un posible jaque mate.
Ahora ¿qué de esas personalidades
nos seducen? ¿estaremos preparadas para jugar ese juego, nos arriesgamos?
Porque ellos se saben libres, pero están presos de dejarse llevar, de dejarse
sentir, de dejarse querer. Corren por un camino distinto. Ellos escalan hacia
la cima, esquivando obstáculos, dejando
en el llano cualquier tipo de emoción o
estremecimiento.
¿Los paraliza el miedo a sufrir? ¿son
almas estoicas?, creo que no. Intuyo que
son almas sensibles, muchas veces más sensibles que la generalidad,
inteligentes, aunque en ocasiones huraños y meticulosos. Con temores y turbaciones que ignoramos...porque las puertas están cerradas para internarse en la oquedad de su mundo.
Despiertan emociones aunque no
reparen en ello, porque son “hombres
roca” y nada penetra, nada inmuta su ritmo, corren por un sendero difícil de alcanzar, al menos para nosotras, nosotras mujeres opuestas.....mujeres algodón.
Su misterio conmueve, atraen cuando te arrancan una sonrisa, cuando en la cama se hacen niños y se abrigan a tu lado. Enternecen si te demandan una caricia, emocionan si te la obsequian, el cuerpo tiembla de
placer cuando la piel queda al desnudo, se sienten, vibran y palpitan.
Es sencillo quererlos, pero muy
difícil es escalar sus muros.
Más el tablero esta en la mesa, las
piezas se mueven y las hipótesis son contadas, nos movemos hacia un jaque,
hacemos tablas, pero jugamos el partido dejando un final abierto.
Aunque sepamos internamente que no
somos, nosotras, la mujeres indicadas para esta clase de hombres.
FIN.-



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