Vivimos en una búsqueda constante, nos
encontramos y desencontramos con nosotros mismos. Sentimos desazón, soledad,
encontramos compañías y desaciertos. Cometemos errores e intentamos aprender de
ellos. Es una búsqueda insoslayable por sentirnos vivos y vivir, es buscar una
aguja en un pajar.
Ese nexo de causalidad que es la vida, en la
cual actuamos movidos por una causa que produce algún efecto que desconocemos ... Y me pregunto: por qué uno entre tantos, por qué una mirada te cautiva, por
qué una voz te seduce, por qué un recuerdo nunca se olvida.
Y nos ponemos a prueba nuevamente con aquel ser
que creíamos perdido, aflorando sentimientos que estaban escondidos,
guardados... para quién sabe qué! Y la duda hace mella, porque nos incita a
pensar, a imaginar, a preguntarnos a nosotros mismos, por qué vos? Por qué tu
voz nuevamente en mis oídos susurra y me inquieta? Por qué sacude mis instintos
y me seduce?
Por qué siento conocerte tanto? Y me da miedo
seguir pensando, porque quiero ser
cauta, pero con vos no puedo. Te imagino en mi mundo, me imagino en tu
universo, recordándote pase lunas y soles, te busque en vano en cada beso, en
cada aliento y el vértigo que ayer me dieron tus besos, tu mirada, tus manos al
rozar mi piel…hacen que me pierda y me incitan a seguir una intuición que
reaviva en mi todo aquello que creí dormido, y no deja de ser bello el sentir,
el querer, el soñar contigo, aunque no deje de ser un sueño.
Y así me dormito en mi almohada, acurrucada de
lado, dando vueltas en mi cama…pensando
qué no soy yo tu destino, aunque bien quisiera y cierro los ojos, me imagino a
tu lado, rodeándome con tu brazos, en silencio, sin razonamientos ni
especulaciones. Solos vos, yo y el universo.

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