domingo

Una mente clara...

Una mente clara, predictiva

Que mire a través de los ojos

Los movimientos del corazón,

Su palpitar impaciente.

Que comprenda el estallido

De unas manos ásperas

Y que pueda envolverlas

Con un paño de seda.

Y calmarlas, rozarlas

Hasta sentirlas tibias

Nuevamente

Cerca de su rostro.

Entonces

La mente se anoticiará

De la singular tibieza

Llevándolas hacia el corazón,

Posándolas allí, dónde descansa,

Donde palpita.

Allí donde se acelera

Cuando se tienen

Frente a frente.

Ahora no hay mente

Porque ya cumplió su cometido.

Sólo queda un paño de seda

Llevado por sus manos

A los ojos de ella,

Para que no vea lo que

Su mente predijo

Y solo se guíe

a través de su ser

A veces vulnerable

Otras veces altivo.

Dispuesto a equivocarse

Cuando se encuentren

En la profundidad del alma,

O no.

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