lunes

Querido Lector

Tengo ganas de abordar el tema de las PALABRAS, aquellas palabras sueltas, aisladas, en oraciones, con adjetivos, superfluas y profundas.
Esas palabras que se toman a la ligera, que se dicen una y mil veces como si nada.
Palabras mal utilizadas.
Palabras éstas que indican un nexo con otro ser, tales como: mi amigo, mi amor, te amo, cariño, soledad, te olvido, te  extraño…
Salen atropelladas de bocas confundidas, con connotaciones que no son las que conforman el concepto que encierran.
Un Te amo, un Te necesito, un Te quiero, un Te voy a cuidar siempre
Posiblemente a la segunda ronda de copas en la madrugada, estos labios desprejuiciados alientan amores maquillados.
Sin embargo el problema se produce cuando esas palabras repercuten en oídos afinados y con trémula ingenuidad son atesoradas y se sienten sonar como un campanario estelar.
De una madrugada a la víspera de la mañana, transcurre el tiempo, un tiempo de embriaguez, tiempo que pasa como pasan los silencios de redonda en una sinfonía muda y aquellas frases que sonoras fueron, pasan a ser atonales y ruidosas. Cuajan el corazón que se despierta de la resaca matutina de ensueños y empieza a latir como un huracán desobediente, maltrecho.
La memoria ataca como una hiena en celo, repitiendo una y otra vez aquellas palabras que fueron música y hoy son ruido.  Es un “Da capo” continuo.
¡Que mal actúa esta maldita memoria!
Para estos casos es útil la pastilla del olvido, solucionaría muchos sinsabores y harían olvidar esos versos mal dichos, olvidar que mis ojos no lloren mas por ti, harían olvidar esas ganas de nada….esas ganas de nada, salvo de ti. Olvidar el vacío que existe cuando uno intensamente amó.
Y que poco duró el invierno…solo un par de meses.
Y que poco duraron esas palabras bellas
Y que poco duraron las sedas en un colchón
Que poco duro mi corazón latir ansioso en tus manos
¡Y qué poco duró el invierno…solo un par de meses!
 Y las preguntas siniestras, atormentadoras… ¿por qué sacaste mi corazón del cajón de mis recuerdos? ¿Por qué le diste vida, para luego envolverlo?
Como la Comedía de Dante, pero a la inversa: adivinaste mi nombre y me llevaste a recorrer el cielo de tu mano, para luego estancarme en  la desidia de la soledad en el infierno del séptimo cielo en el que reinan los desventurados.
Palabras que van y vienen.


Querido lector: sea cauto no utilice dichas palabras  sino las siente, pude que alguien se enamore de usted. 

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