La incertidumbre
arrasa sobre la ciudad.
Las luces apagadas
y las calles
están desiertas.
Las personas mimetizadas
aisladas
clausurados sus corazones
y sus sentimientos
caminan sólo
dentro de sus grises casas.
Ya no miran, ni ven
lo que ante sus ojos pasa
por miedo a no entender
y fracasar.
No escuchan, ni quieren oír
el cantar de las almas.
Se encuentran sordos y ciegos
persiguiendo siempre
lo REAL.
Pero a lo lejos, muy a lo lejos
tanto que nuestros sentidos
no llegan a distinguir,
sobre los llanos
de un campo,
algunos corazones
vacíos y solitarios
escuchan como se desata
un compás sinfónico
de astros
que bañan de luz la ciudad.
Pero a lo lejos, muy a lo lejos
veo la estela
de aquellos ojos inquietos
significantes de esa claridad
ausente en la ciudad perdida.
Distante...
me conformo a encontrarles sentido
mirando como miran
aquella magia de luz,
viendo como sienten
cuando se iluminan,
por momentos no dicen nada
y por momentos
dicen tanto
que estremecen mi ser
... también quedo ciega.
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