Frecuentemente cuando soñamos,
inconscientes de uno mismo,
inventamos mariposas con alas de cristal
y colores bellos,
sorteamos laberintos y
trepamos sobre montañas vivientes.
Desplegamos alas transparentes
y seguros nos entregamos
a un vuelo secreto
hacia el infinito,
vestidos de alondra
o sumergidos dentro
de una golondrina.
Somos cazadores furtivos
en un monte salvaje
o simplemente un capullo de algodón
en tierra desierta.
Nos sentimos sabios y nos creemos fuertes,
sin temor alguno, ni agonías.
Pero al abrir nuestros ojos cansados
y alejarnos de la metamorfosis del sueño,
nuevamente activamos la rueda
y salimos,
ya despojados de aquellos disfraces,
para dar batalla a la vida
y soñar, soñar, soñar
con nuestros ojos bien abiertos...
que sí podemos desplegar nuestras alas
y echar a volar por el cielo.
1 comentario:
Claro que podemos desplegar nuestras alas y salir volando, ya lo creo que si! Después de todo, la vida es sueño!
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