A ti desconocido
te quiero entero
en el ocaso.
Que inspires mi aliento
que no me dejes respirar.
Te quiero entero.
Egoísta y sin milagros.
Una noche,
una tarde o mañana
ya no importa, me da igual.
Quiero probar tu miel
el aliento de tu boca
el sabor de tus besos.
Quiero probar el néctar
que brote de tus labios,
saborear el aroma de tu piel.
Más no preguntas nada
no querrás saber de mí,
pues no sabré contestarte
pues no sabré qué decir.
Sólo quiero vivir ese instante
y que el tiempo se detenga
antes del amanecer.
No te asustes.
No temas.
Es tu mirada la que deseo,
es tu voz
la que me hace vibrar,
pero amarte no puedo...
ya que no sabré amar.
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