Voy por la calle
y me detengo
al escuchar
una sonata
melancólica
de un alma
acorralada
en una jaula dorada
con pétalos de rosas.
Sin entender
el acto
comprendí
el azar de la vida
el cual consiste
en retener almas
para absorber
su sabiduría
... a veces cálida
... a veces fría,
pero siempre
en Almas
Almas puras y abatidas
Aterricé
sin quererlo
en el misterio
de los sentidos...
y sin desearlo
me sentí presa
y sin serlo
me sentí cautiva
Entonces
Me detuve
En silencio
pensé.
En silencio
decidí.
y tomando
el arma
entre mis manos
dí final
a ésta historia,
pues abrí
la puerta
de aquélla
magnánima jaula
y con un suave susurro
sobre el destello
del alba, le dije
al ave etérea:
"Sal, Agita tus alas, Canta y Vuela"
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