lunes

Cuerpo y Alma

Sí, no lo niego…te entregue mi cuerpo y mi corazón, ambos corrieron siempre la misma suerte, pero mi cerebro no lo pudiste rescatar. Maldita máquina destructiva que me atormenta con pensamientos llenos de sombras y de angustias.
Tengo bajo su poder tantos ¿por qué?...tantos ¡no sé!, tantas preguntas y ninguna respuesta. Siento que me sumerjo en lodo muy lentamente y en cada ¿por qué?, en cada ¡no sé!...me hundo un poca más dentro de mis tormentos.

Me pregunto ¿por qué pensar?

Me Pregunto ¿quién fue el sabio profeta que diseño al hombre tan perfecto para luego dotarlo de razón...de sentimientos?

No conforme con tan perfecta creación (que no alcanzó únicamente lo físico, la materia), también tuvo la osadía y el desparpajo de otorgarle al cuerpo un Alma, un Espíritu. La pareja perfecta, en perfecta simbiosis: “CUERPO Y ALMA”.

Pero intuyo que tanta perfección conlleva el secreto oculto de un grave defecto: “LA RAZÓN”.

Mi ser no acompaña la sintonía de éste juego armónico entre “Cuerpo - Alma- Razón”,una trilogía nefasta que no logro acatar. Continuamente invierto caminos que en algún punto desconocido se unen, para luego volver a separarse y se unen y se separan y así infinidad de veces.

¿Qué hacer? Cuando me encuentro inmersa en un laberinto de oscuridad y tinieblas, sin lograr encontrar la salida hacía la luz.

¿Por qué? Aquél no doto mi ser de coraje y determinación!

Yo quiero ejecutar...pero elijo meditar.

Quiero que mi instinto florezca...pero elijo razonar.

Deseo “Ser”...pero finalmente elijo "estar".

Entonces cómo lleno mi alma de ilusión, cuando ya esta desilusionada.
Y retomo al ¿Por qué?, al porque de mi idealismo cuando la utopía se apodera de la mente y te juega tan sucio.

A pesar de todo ello el ser humano peca siempre por su contradicción constante, quizás esa sea la respuesta, quizás ésta sea el espíritu de la madurez, de la mutación.
Por eso no fue en vano lo que al comienzo escribí: “Sí...te entregue mi cuerpo y mi corazón.”

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