Vigilo
al ras de la penumbra
de una vela
que encandila
los recuerdos desechados,
el clamor de una hoja vacía
pronta a congraciarse
con las letras.
Que quieren gritar y vacilan,
aunque con pura melancolía
de desahogar penas y agonías
sigue siendo (ni mas, ni menos)
una hoja vacía.
Cómplice
de momentos robados
paraliza estereotipos
jugando con la inocencia
de palabras ambiguas.
Mi alma, allí se desnuda,
despliega
los sentimientos resguardados
intentando escapar de la realidad,
tan ambigua como las palabras.
Tratando de convertir la vida
en un mar consolidado.
Caigo y vuelvo a caer.
Sigo mirando un punto fijo
y consciente de mi misma
Y aunque con una hoja
casi llena
me doy cuenta que esta vacía.
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