miércoles

Una noche

Opongo resistencia
cuando los pensamientos
de mi se apoderan.


Tiemblo de pánico
al ver la furia
que tu rostro desata.


Más con un beso húmedo
me callas
para caer rendida
en tu lecho.


Ávido de sed
te introduces
por mis venas
y succionas la sangre tibia
que de mi cuerpo brota.


Mientras que por azar

cazas a tu presa
motivado por la sed
de venganza.


Más es en el dolor
que por las noches me escoges
para consagrar mi cuerpo,
para indultar el tuyo
en la barbarie de una noche fría
donde el granizo
se convierte en el almíbar
que nace de tus besos.

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