viernes

Orquídea

Regálame una orquídea
que sea frágil y sencilla,
apenas salga el sol.

Que su aroma
me despierte
y mis ojos la descubran
sobre la almohada
cuando ya no estés junto a mi.

La plantaré en tierra húmeda,
en tierra fértil
y me regalaré
un jardín de capullos
en cada primavera.

Amanecer tras amanecer
cuando la luz se filtre
por la ventana
y la habitación
vuelva a ser cálida,
observaré desde allí
mi jardín,
oleré su poderoso aroma
entre inciensos y maderas
y extrañaré tu nombre
y recordaré el origen
de aquel manantial de flores.

Cuando desde las sombras
y entre las sábanas
resignaste una flor
la primera,
la única.

Fue ese tu consuelo,
fue así que te redimiste,
para jamás volver.

1 comentario:

Anónimo dijo...

me gustaron muchoooo